Historia del Templo Shaolin

Por Shifu Carlos A Álvarez

Bei Shaolin Si (Monasterio Shaolin del Norte) •

“Todas las artes marciales que existen bajo el cielo nacieron de Shaolin” – reza un aforismo popular chino. Las artes marciales chinas, o Wushu, como son conocidas en el idioma chino, es más que un arte de lucha: es una forma de vida. “Uno ‘es’ o uno ‘se convierte’ en Gong Fu; no es algo que uno simplemente ‘hace'”, dijo Long Ching Gang. El Wushu chino abarca una filosfía sobre el arte de vivir, gran parte de la cual está basada en las filosofías ancestrales del Budismo, Taoísmo y Confucianismo.

Historia

El budismo llegó a la China desde la India durante el periodo del emperador del Este Han Mimg (58 – 76 d.C.). Varios cientos de años después, el budismo acabó siendo muy respetado y popular en China, puesto que varios emperadores habían sido sinceros budistas. El Wushu Shaolin se originó en el Templo Shaolin de Song Shan, situado en el condado de Deng Feng, en la provincia de Henan, China, durante la Dinastía Wei del Norte (495 d.C).

Según uno de los libros de registros más antiguos de Deng Feng (Deng Feng Xian Zhi), un monje budista llamado Batuo llegó a China con la misión de predicar el budismo en el año 464 d.C. Deng Feng es el condado donde se construirá el templo Shaolin treinta y un años después, en el año 495 d.C., por orden del emperador Wei Xiao Wen (471 – 500 d.C.), durante su decimonoveno año de reinado, para la actividad de Batuo. Por tanto, se puede considerar a Batuo el primer abad del Templo Shaolín. Esto ocurrió 30 años antes de la llegada de Da Mo (Ta Mo). Sin embargo, no existen documentos que recuerden qué dejó Batuo a través de la práctica religiosa de Qigong (Chi Kung). Tampoco tenemos documentos que digan cómo o cuándo murió Batuo.

Pu Ti Da Mo (Ta Mo), cuyo apellido era Sardili, y era también conocido como Bodhidarma, fue una vez el príncipe de una pequeña tribu en el sur de la India. Pertenecía a la escuela Mahayana de Budismo y muchos creían que fue un bodhisattva,o ser iluminado, que había renunciado al nirvana para salvar a otros. A partir de fragmentos de documentos históricos, se cree que nació sobre el año 483 d.C. Cuando Ta Mo llegó al templo, se le negó la admisión, porque probablemente el abad, Fan Chang, le consideró un extranjero o un advenedizo. Rechazado por los monjes, Ta Mo fue a una cueva cercana y meditó hasta que los monjes reconocieron su capacidad religiosa y lo admitieron. La leyenda dice que con su sombra hizo un agujero en la cueva. En realidad, se desconoce el hecho por el que se ganó el reconocimiento.

Con el tiempo, esta secta budista se hizo más y más singular por el estudio que en ella se hacía de las artes marciales. Esto no significa que Ta Mo “inventó” las artes marciales. Las artes marciales existían en China desde hacía siglos. Sin embargo, en los confines del templo, era posible desarrollar y codificar estas artes marciales y crear nuevos estilos diferentes que se convertirían en distintivos de Shaolin.

Uno de los problemas que se encontraron los historiadores occidentales era la supuesta contraindicación de los principios budistas de la no-violencia, conjugada con las habilidades legendarias Shaolin en artes marciales. De hecho, el practicante Shaolin nunca es atacante ni muestra las defensas más devastadoras en ningún momento. Es más, el estudio de Kung Fu lleva a un mejor entendimiento de la violencia y, consecuentemente, a la manera de evitar el conflicto. Si no se evita, el budista que rechaza una oferta de violencia, por ejemplo, un ataque, sencillamente lo devuelve al que lo envía. En principio, el experto en Kung Fu podría elegir aceptar un ataque, pero si un asaltante es lo suficientemente habilidoso y está determinado a hacer daño, se requerirá la solución más definitiva y concluyente, desde una luxación hasta dejar noqueado, e incluso causar la muerte. Mientras más sofisticado y violento sea el ataque, más devastador será la respuesta del ataque al atacante. Los budistas no están, por tanto, haciendo daño a nadie. Simplemente se niegan deliberadamente a causar daño.

Ta Mo fue invitado a China a predicar por el emperador Liang Wu. Pudo haber llegado a Cantón, China en el 527 d.C. durante el reinado del emperador Wei Xiao Ming (516 – 528 D.C) o el del emperador Liang Wu (502 – 550 d.C). Cuando el emperador decidió que no le gustaban las teorías budistas de Ta Mo, fue entonces cuando el monje llegó al Templo Shaolín. Y es cuando Ta Mo entró por fin, observó que los monjes estaban débiles y enfermizos, así que se encerró para pensar el problema. Cuando salió de su reclusión, que duró nueve años, escribió dos obras clásicas: Yi Jin Jing (El libro del cambio del músculo/tendón) y Xi Sui Jin (El libro de limpieza de tuétano/cerebro).

El Yi Jin Jing enseñó a los monjes cómo fortalecer su Qi (Chi) y hacerlo llegar hasta un elevado nivel y usarlo para mejorar la salud y fortalecer sus débiles cuerpos físicos. Después de que los monjes practicaran los ejercicios de Yi Jin Jing, se dieron cuenta de que no sólo habían mejorado su salud, sino que también habían incrementado su fuerza. Cuando se integraba este entrenamiento en las formas de las artes marciales, mejoraba la efectividad de las técnicas marciales. Este cambio supuso un paso adelante en el crecimiento de estas artes marciales: las artes marciales del Gigong (Chi kung).

Durante el periodo revolucionario entre la dinastía Sui y la dinastía Tang, en el cuarto año del Tang Gao Zu Wu De (621 d.C.), Qin King Li Shi-Ming se enfrentó en una cruenta batalla con Zheng King Wang Shi-Chong. Cuando la situación fue urgente para Qin King, 13 monjes shaolín armados solo con bastones lo ayudaron a derrotar al ejército de Zheng. Más tarde, Li Shi-Ming se convirtió en el primer emperador de la dinastía Tang (918 – 917 d.C.) y recompensó al Templo con 40 Qing (como unos 600 acres) de tierra. También permitió al Templo la posesión de un ejército y que pudiera entrenarlo. En aquellos tiempos, para proteger la rica propiedad del Templo Saholin de los bandidos, el entrenamiento de artes marciales se convirtió en una necesidad para los monjes. Los monjes artistas marciales en el templo fueron llamados ” monjes guerreros” (Seng Bing). Su responsabilidad, además de estudiar el budismo, era entrenar en artes marciales para proteger la propiedad del Templo Shaolin.

Durante casi 300 años, el templo Shaolin perteneció legalmente a su propia organización de entrenamiento de artes marciales, y continuó absorbiendo e incorporando habilidades marciales del exterior en su sistema de entrenamiento. Durante la dinastía Song (960 – 1278 d.C) Shaolín continuó recogiendo más habilidades del exterior del Templo y vertían estas nuevas habilidades al entrenamiento marcial. Durante este periodo, uno de los monjes guerreros Shaolin más famoso, Jueyuan, viajó por todo el país para aprender y absorber altos niveles de técnica marcial e incorporarlos a Shaolin. Fue hasta Lan Zhou para conocer a uno de los artistas marciales más famosos, Li Sou. Por él, conoció al amigo de Li Sou, Bai Yu-Feng y el hijo de éste. Más tarde, los cuatro volvieron al Templo Shaolin y estudiaron juntos. Después de 10 años de mutuo estudio y búsqueda, Li Sou abandonó Shaolin; Bai Yu-Feng y su hijo decidieron permanecer en Shaolin y convertirse en monjes. El nombre de monje de Bai Yu-Feng fue Qiu Yue Chan Shi, que es conocido por técnica de lucha con mano vacía y sus técnicas de sable de hoja pequeña. Según el libro registros del Templo Shaolin, desarrolló las entonces 18 técnicas de manos de Buda en 172 técnicas. No contento con eso, también recopiló las técnicas existentes en Shaolin y escribió el libro “La esencia de los cinco puños”. Este libro incluía y disertaba acerca de los métodos de práctica y aplicación de los patrones de los Cinco Puños (Animales). Los cinco animales eran: Dragón, Tigre, Serpiente, Leopardo y Grulla. Este libro de registros, confirma que las habilidades de los 5 animales ya existían de antes en el Templo Shaolin.

De esta misma fuente, se sabe que en el dinastía Yuan, en el año 1312 d.C., el monje Da Zhi llegó al Templo Shaolin desde Japón. Después de estudiar las artes marciales de Shaolin (técnicas de mano vacía y armas) durante casi 13 años, volvió a Japón y difundió el Kung Fu Shaolin en su país. Se convirtió en un maestro en caligrafía, pintura, teoría chan (Zern en Japon) y Kung Fu Shaolin durante su estancia. Regresó a Japón en 1347 d.C. y fue considerado y recordado como “espíritu del país” por los japoneses. Esto confirma que las técnicas marciales Shaolin fueron importadas a Japón hace por lo menos 700 años.

Durante la dinastía Ming, en el año 1552 d.C., 40 monjes con puñales de 7 pulgadas derrotaron a los piratas japoneses. Mas tarde, cuando Manchuria se apoderó de China y comenzó la dinastía Qing, el entrenamiento de artes marciales fue prohibido para evitar que los chinos de la raza Han (premanchurianos) se rebelaran contra el gobierno. Esta prohibición duró mucho tiempo (1644 – 1911 d.C). Para preservar sus artes, las técnicas marciales Shaolin se divulgaron entre la sociedad laica. Todo entrenamiento marcial en el Templo Shaolin se llevó a cabo en secreto durante todo este tiempo. Además, los monjes guerreros Shaolin habían disminuido en número de miles a solo dos centenares, todos entrenados en secreto.

Después de 1911, la dinastía Qing cayó tras la revolución liderada por el Dr. Sun Yat-Sen. En este tiempo, las artes marciales tradicionales chinas fueron reevaluadas y los secretos de las artes marciales fueron revelados al público. Desde la década de los 20 a los 30, se publicaron muchos libros de artes marciales. Sin embargo, fue también este periodo el de la Guerra Civil china, durante la cual Chiang Kai-Shek trató de unificar el país. En 1928 hubo una batalla en el área del Templo Shaolin. El templo fue quemado por última vez por la milicia del señor de la guerra Shi You-San. El fuego se mantuvo vivo durante más de 40 días y todos los edificios principales fueron destruidos. También se quemaron y perdieron para siempre los libros y registros de artes marciales, que no tenían precio. Fue también durante este periodo cuando, con el fin de preservar las artes marciales chinas, el presidente Chiang Kai-Shek ordenó la creación del Instituto Nanking Central de Guoshu en Nanking en 1928. Se reclutó a muchos maestros y practicantes famosos para este instituto. el nombre tradicional “wushu” (técnicas marciales) fue cambiado por el de “Zhong Guo Wushu” (técnicas marciales chinas) o simplemente Guoshu (técnicas del país). Esta fue la primera vez en la historia de China que, bajo el poder gubernamental, todos los estilos distintos de artes marciales chinas se sentaron y compartieron su conocimiento. Desgraciadamente, después de solo tres generaciones, la II Guerra Mundial comenzó en 1937 y todo el entrenamiento se vio interrumpido debido a la guerra. Después de la guerra en 1945 China fue tomada por los comunistas. Bajo las reglas comunistas, toda forma de religión fue prohibida. Naturalmente, el entrenamiento Shaolin fue también prohibido. Más tarde, el Partido Comunista estableció el entrenamiento de Wushu en el Instituto Nacional de Atletismo. En esta organización, el partido comunista borró a propósito partes del entrenamiento marcial y aplicaciones para evitar una posible unificación de artistas marciales contra el gobierno. Las competiciones eran la meta de esta organización.

La situación no cambió hasta finales de los años 80. Cuando el gobierno comunista se dio cuenta de que la esencia de las artes (el entrenamiento marcial y sus aplicaciones) comenzaba a desaparecer tras la muerte de muchos maestros tradicionales, entonces potenció el entrenamiento tradicional. Desgraciadamente, muchos maestros ya habían sido asesinados durante esta mal llamada revolución cultural, y muchos otros habían perdido su confianza en el partido comunista y no estaban dispuestos a compartir su conocimiento. China había realizado mucho esfuerzo para intentar proponer el Wu shu dentro de la competición olímpica. Con esta motivación, el templo Shaolin recibió otra vez atención del Gobierno. Se construyeron nuevos edificios y un gran hotel. El Templo Shaolin se convirtió en un lugar importante para el turismo. Además, se crearon muchas actividades y programas de entrenamiento para artistas marciales de todo el mundo. En añadido a esto, se organizó un equipo llamado “Equipo de investigación de las Artes Marciales” con el propósito de conservar las agonizantes artes marciales. La misión de este equipo es buscar maestros tradicionales aún vivos y grabar su conocimiento en video o escribirlo en un libro.

Esta situación es distinta en Taiwán. Cuando Chiang Kai-Shek se marchó del continente a la isla de Taiwan, llevó consigo a muchos maestros famosos, que transmitieron sus artes marciales allí. Los métodos tradicionales de entrenamiento fueron mantenidos y las artes se conservaron en su forma tradicional. Desgraciadamente, debido a los nuevos estilos de vida modernos, no demasiados jóvenes dedican el tiempo y paciencia necesarios para el entrenamiento. El nivel de las artes ha alcanzado, por tanto, su nivel más bajo en toda la historia de las artes marciales chinas. Muchos secretos de las artes, fruto de la acumulación de miles de años de experiencia humana, han muerto rápidamente. Incluso en la misma china se ha perdido mucho de esta linda tradición marcial, los jóvenes chinos que practican kung fu shaolin, solo piensan en dar grandes saltos y en el espectáculo olvidando así la esencia la cual está basada en la filosofía de vida que es el budismo. Si no cultivamos la parte interna y tratamos de mantener un equilibrio entre lo marcial y lo espiritual, no conseguiremos encontrar la verdadera base del kung fu shaolin.

Lo más importante de shaolin kung fu es buscar la esencia en vosotros mismos y en saber si lo que practicas es bueno y si os sentís cómodos y a gusto con lo practicado, la ley de kung fu es practicar y practicar para perfeccionar todos los movimientos y lograr una mejor compleción de estos.

El kung fu depende de tí, si practicas serás bueno, si no practicas que lograrás?


Shifu Carlos A Álvarez